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Lunes 22 de Mayo - 16:22 hs

Tic tac, una semana para la última función de Kicillof

Tic tac, una semana para la última función de Kicillof

Por Jorge Dahlgren

Dentro de una semana comienza la última etapa teatral de Kicillof, un títere improvisado por los hechos, y comience un mes para el suspenso y las sorpresas.

 

Cualquiera sea el resultado, a las elecciones las habrán ganado el ajuste de la paridad cambiaria, el arreglo con los fondos buitres y el control del gasto público. No hay otra. Las medidas podrán ser diferidas un tiempo, pero no podrán diferirse más de cien días.

 

Entendámoslo bien: los políticos tratan de manejar la política económica pero como la economía política, poco de políticas, sus respuestas no suelen ser las que los políticos disfrazados de economistas esperan.

 

El Gobierno actual se ha vuelto previsible, porque es imprevisible. Todo puede pasar. Tanto sea como desde la perspectiva económica ortodoxa o desde el marxismo anacrónico que se derrumbó en Berlín de 1989.

 

A partir del momento en que se conozcan los resultados de las elecciones hasta que se produzca el cambio de autoridades debemos estar preparados para cualquier cosa. Desde un dólar por arriba de 14, hasta un arreglo con los buitres.

 

En el arreglo con Griessa y Cia S.A. hay un detalle que no se debe escapar. El funcionario que definitiva y decisivamente decida firmar el acuerdo, sea Presidente, ministro de Economía o presidente del Banco Central, tendrá abierto el acceso a un vagón de plata camuflado bajo el título de "comisiones”.

 

En el último Simposio Internacional sobre la Deuda Externa realizado en Buenos Aires en el 2009 se expuso que en el Megacanje, cuando se llevó la Deuda Externa relacionada de 20 a 22.000.000 millones, el Banco interviniente percibió 220.000.000 de dólares como "Comisión de Intervención” y que posteriormente repartió entre unos pocos funcionarios, y un montón de legisladores levantamanos. Y cuando levantar la mano es negocio, los levantamos no tienen colores políticos.

 

El tema Griessa, que arrancó con, digamos U$S 2.000 millones, nadie lo sabe en realidad, ya está tres o cuatro veces más arriba, cosa natural, porque a mayor capital mayores "comisiones de intervención”. ¿Pueden captar los lectores ahora el verso perverso escondido tras el seudopatriotismo de las frases referidas al cuidado de los "los supremos intereses nacionales”?

 

Por eso, no sería raro que en última instancia aparezca un blanqueo de capitales jugando en paralelo con el arreglo Griessa, para blanquear la situación de algunos conocidos funcionarios cuestionados por el manejo indebido de los intereses públicos.

 

No sería la primera vez, Cuando a Kirchner lo cazó la Afip con seis millones de dólares "negros” se sacó un blanqueo ad hoc con una tasa del 1% para liberar al acogido de la obligación de declarar el origen de sus fondos y permitirle al doctor Oyarbide, declarar abstracta la causa y ordenar el archivo de los actuados.

 

Siguiendo por otro lado, hay que descartar se puedan eliminar en el corto plazo socialidades - planes, pensiones y jubilaciones - porque ellas representan una transferencia del 50% de gasto público al sector consumidor.

 

Es impensable el caos económico que sería suprimir instantáneamente ese agujero sin fondos de las socialidades, porque también sería provocar problemas aún más graves, como dejar a la gente si medios de sobrevivencia y a los pequeños negocios sin consumidores, e inducir desempleo en esos mismos mininegocios provocando una revuelta social sustentada en el hambre, el desempleo y la desesperación.

 

Para compensar el déficit espantoso del Estado los impuestos deberían subir un 50% al menos. Cosa que se torna ilusoria cuando ya, en ese momento se da el efecto Laffer y la evasión se ha extendido más allá de lo que la Afip puede controlar. ¿Por qué? Porque se puede atacar la inflación cuando en un país hay un montón de evasores, pero es incontrolable cuando la evasión se hace una herramienta de supervivencia, el país entero se ha convertido en un país de evasores, y todo el mundo ayuda a todo el mundo a evadir.

 

¿Y entonces? El dólar necesita devaluación, Griessa arreglo y la inflación más inflación para que la Economía de por sí sola ajuste las cuentas.

 

Para terminar entendámoslo sin retaceos. El reto para el nuevo gobierno no es el dólar ni es Griessa, eso podemos darlo por descontado. El reto es favorecer la creación de nuevas oportunidades de empleo, para que en el futuro conseguir empleo no sea una locura y darlo, un desatino.

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