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Martes 28 de Febrero - 00:06 hs

La imperiosa necesidad de recuperar valores y principios

La imperiosa necesidad de recuperar valores y principios

Por Vctor Zimmermann

Es triste ver como se violan sistemticamente, los principios de nuestro sistema republicano, de la democracia y de todos los valores polticos y morales que alguna vez defendimos los partidos polticos, que tuvieran origen en sus olvidadas cartas fundacionales.

 

Ver a algunos de nuestros intendentes alinearse con el kirchnerismo "como la nica manera de garantizar obras para su pueblo, me provoc un profundo dolor e incomprensin ante la claudicacin de los principios ms elementales.

 

Lo digo porque los conozco y sé de su esfuerzo, trabajo y voluntad, y porque adems, han sido relegitimados contundentemente, por el voto de su gente, hace pocos das, en los cargos que siguen ostentando. No me enojo con ellos, que aseguran luchar por los intereses de sus comunidades, sino con el enorme retroceso que representa la pérdida total de independencia, que nos remonta a tiempos anteriores an a la provincializacin del Chaco.

 

Los principios que movieron a los protagonistas de las gestas que derivaron en la independencia de la corona espaola, las luchas internas hasta la creacin de la Confederacin Argentina que naci con el espritu federal de devolverle el poder a las provincias, el crecimiento de cada uno de nuestros pueblos en base al trabajo y esfuerzo de sus emprendedores hasta lograr tener una sociedad organizada, en este territorio. La provincializacin que permiti a los chaqueos elegir a sus representantes, los que defenderan como nadie sus intereses; fue un largo camino que parece hemos olvidado, y hoy vemos con resignacin como gente respetable y reconocida por sus comunidades, renuncian a sus principios para que otros decidan por ellos, con la promesa de posibles obras.

 

A esta doble claudicacin de nuestros intendentes se le suma, el gobernador electo Domingo Peppo, no conforme con renunciar a sus atributos como mandatario, defiende la necesidad de votar por un salvador a nivel nacional; diciendo en sus discursos que Scioli-Zannini prometen atender al sector femenino, a la juventud, a la tercera edad, garantizando rentabilidad a todos los sectores de la economa incluso al campo- cuando llevan ms de una década con la suma del poder y no explican por qué han hecho todo lo contrario. Adems, retumba en mis odos las reiteradas defensas de Scioli de las polticas del menemismo, de las que form parte.

 

Esta variante del Sndrome de Estocolmo, aquel que explica la empata del secuestrado con su captor, hace que nuestra sociedad siga votando a quienes la mantienen cada vez ms sumergida y dependiente; es un fenmeno impensable en el mundo desarrollado al que alguna vez quisimos pertenecer pero seguimos los caminos que nos alejaron cada vez ms de ese objetivo.

 

Una Nacin se construye sobre principios y valores que perduran en el tiempo, no sobre los intereses personales de sectores que ocasionalmente acceden al poder, tampoco sobre cualquier coyuntura por mucho consenso que tenga. Esas bases fueron sentadas durante el Siglo XIX, en sintona con un mundo que creca, se expanda y se abra a nuevas ideas que de a poco fueron garantizando cada vez ms derechos para sus ciudadanos. El problema es que en algn punto nos desviamos de esa senda, retrocedimos hasta llegar a este momento en que parecemos haber olvidado de dnde venimos, traicionando nuestros propios orgenes.

 

Por eso no me enojo con aquellos correligionarios que decidieron saltar el cerco, dar un salto al vaco, o lo que es peor, tratar de estar del lado que ms convenga, siempre segn cuestiones circunstanciales. Me enfada sentir que como generacin no seamos capaces de entender, que es necesario desandar el camino de los yerros, para iniciar un camino de aciertos, y que somos nosotros mismos los hacedores de nuestro propio destino y que no dejemos un legado claro a los ms jvenes y a aquellos que an no han nacido. Porque una Nacin se construye y sustenta sobre valores y principios. Y mansamente seguimos observando cmo se pisotean a todos aquellos que alguna vez nos enamoraron, llevndonos a involucrarnos en la vida partidaria.

 

Todo esto me enoja pero estoy convencido que podemos revertirlo y que somos muchos los que queremos hacerlo.

 

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