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Viernes 26 de Mayo - 08:12 hs

La ansiedad kirchnerista le hace la campaña a Macri

La ansiedad kirchnerista le hace la campaña a Macri

Por Darío Zarco

Daniel Scioli, el candidato del Frente para la Victoria, tiene todo para ganar, pero en el kirchnerismo dudan que pueda hacerlo, lo que certifica que Mauricio Macri, el candidato de Cambiemos, tiene idénticas posibilidades. En un análisis ambicioso, esto podría plantearse en dos grandes aspectos. El primero, las cuestiones objetivas, por un lado el sabor a derrota que le dejó al kirchnerismo la victoria por sólo 2,5 puntos cuando la aspiración era consagrar a Scioli en primera vuelta; y por el otro el contraste del impulso anímico que significó para la oposición el triunfo de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, considerada la madre de todas las batallas, nada menos que sobre el ya legendario jefe de Gabinete de la Nación: Aníbal Fernández, considerado además el candidato de la Presidenta. Y el segundo, lo subjetivo: la falta de impacto de la dicotomía entre el país de Scioli y el país de Macri, planteada como espíritu de la campaña desde el primer día, algo que evidentemente no aportó y que ahora se agrava con una profundización de la misma propaganda.

Tras las elecciones, el kirchnerismo puso todas sus energías en una previsible reacción espasmódica, regida más por el instinto que por la inteligencia. A primera hora del lunes 26, Aníbal Fernández inauguró las críticas intestinas, una caza de brujas para denunciar a los topos de la derrota, básicamente en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, un territorio que se consideraba pan comido en virtud de los logros del mismo Scioli en ocho años de gobernación, levantados spot tras spot como estandarte de su campaña nacional. Paralelamente a esta bronca focalizada, se radicalizó la grieta entre el sciolismo y el kirchnerismo duro que no pudo superar su designación y utilizó la primera vuelta como elecciones primarias para darse el gusto de votar en contra alejándolo del objetivo consagratorio.

Con el escrutinio a la vista el sciolismo planteó la necesidad de despegarse de Cristina para ganar el voto independiente y afirmar el lábil que podría espantarse con la amargura del domingo 25. Pero el kirchnerismo no estuvo de acuerdo y eso quedó en claro en la reaparición oficial de la Presidenta tras las elecciones cuando en dos horas de discurso en la Casa Rosada, con todos los medios en vivo, no mencionó ni una letra de su nombre. Agudizando la vista, podría descubrirse acá una jugada estratégica en la que ella consolidaría el voto puro mientras él emprendería una misión extramuros. Pero, en cambio, felicitó efusivamente a María Eugenia Vidal por el triunfo y por animarse a tanto a pesar de su juventud, acentuando además su condición de mujer y rematando el elogio con su clásico concepto: "A las mujeres todo nos cuesta el doble”. A propósito de mujer, se dice que "la mujer del César, además de serlo, debe parecerlo”, en este sentido, el apoyo de Cristina a Scioli puede ser contundente, pero no lo parece, algo que para los sectores menos politizados es alevoso y concluyente.

Producto de la ansiedad, la fuerza propia se le va de las manos al kirchnerismo. En los últimos días los militantes se abocaron de lleno a amplificar las diferencias entre Scioli y Macri, sin tener en cuenta que ya no son tantas después de que Macri hiciera promesas en el terreno popular y Scioli prometiera consentir reclamos de sectores enfrentados con el Gobierno referidas, por ejemplo, al impuesto a las Ganancias sobre los salarios y a las retenciones a las exportaciones agropecuarias. Pero básicamente, volcaron oleadas de críticas acusando a Macri por el neoliberalismo de los 90, lo que convierte la campaña en un campo minado para Scioli que en esos años era mimado por Carlos Saúl Menem, que gobernaba el país y el peronismo. Gastaron todo el fuego jurando que Scioli garantiza todo lo bueno y Macri todo lo malo. Quizás Macri sea aún peor, pero lo concreto es que la campaña no surte efecto y, lejos de multiplicarse, la comparación ya fue tomada en solfa. Mientras, la difusión gratuita de su figura le permite a Macri retirarse ahorrándose esfuerzo y exposición. Lo único que hizo al cabo de una semana fue denunciar una "campaña sucia”, otra trampa para la euforia kirchnerista que pasará toda esta semana explicando que lo que Macri llama campaña sucia es en realidad poner blanco sobre negro, relativizando la ponderación del electorado que a esta altura ya no necesita que le enseñen los colores.

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