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Lunes 22 de Mayo - 16:17 hs

¿Y ahora? ¿Seguimos comprando dólares?

¿Y ahora? ¿Seguimos comprando dólares?

Por Jorge Eric Dahlgren

La economía política es una disciplina que analiza el comportamiento de un hombre en la utilización de sus recursos, siempre escasos, para atender sus necesidades, siempre crecientes.

 

Cuando se suman todos los comportamientos de toda la ciudadanía en el anejo de esos recursos, de donde los saca y como los aplica, aparecen la demanda total, la oferta total, el nivel de empleo, las exportaciones, las importaciones, de recursos productivos, la balanza de pagos, el tipo de cambio y el comportamiento general de los precios, que en su conjunto forman la macroeconomía.

 

Finalmente cuando dentro de la macroeconomía metemos al Estado, llegamos a la economía del sector público y a la política económica.

 

Dentro de este enfoque global las finanzas públicas vendrían a ser el punto de encuentro entre la política económica y la economía política. Con ello estamos queriendo decir que no importa que diga lo que diga la Política Económica, la economía política seguirá respetando invariablemente sus principios teóricos fundamentales y seguirá también marcando territorios.

 

Dicho más claramente, no importa lo que Kicillof ordene, disponga o quiera, porque la economía política seguirá firmemente aferrada a sus fundamentos y seguirá respondiendo en consecuencia.

 

El manejo de la paridad cambiaria hecho por Kicillof es un claro ejemplo de cómo no se deben manejar las cosas. Si al dólar lo mantiene bajo no hay exportaciones, porque nadie vende para perder y si no hay dólares no hay con que pagar los compromisos externos ni las importaciones.

 

Si no hay importaciones no hay insumos. Si no hay insumos las fábricas paran, si paran hay desempleo, no hay salarios y se agudiza el malestar social.

 

Kicillof se va, y de recuerdo deja un gasto público alucinante, una inflación descontrolada, una paridad cambiaria extravagante, una balanza comercial desfavorable, una balanza de pagos inbancable, una tasa de interés imposible, una economía estancada, y 11.000.000 (once millones por si no leyó bien) de planes no trabajar.

 

Por eso no importa quién viene atrás, Macri o Scioli, el que venga tendrá que encarar los ajustes necesarios porque el país se está cayendo a pedazos. Moral y económicamente. Entendámoslo así, habrá ajustes, pero no interpretemos que los ajustes significan desempleo porque es justamente al revés, tiene que haber ajuste para que haya empleo y las remuneraciones sean dignas y decorosas.

 

Leyendo a los asesores de Macri o Scioli, es fácil ver que tienen concordancias en el núcleo del conjunto de medidas a tomar. Que Scioli pretende sean graduales y extendidas en el tiempo, y Macri considera inmediatas, porque el tema de la paridad cambiaria, con el campo parado no se puede dejar para más adelante. Tiene que ser ahora. De inmediato.

 

Ese es el objetivo de esta nota. Advertir lo que puede pasar con el dólar si se lo suelta y deja flotar libremente, hasta que alcance su paridad natural. Cuidado con las especulaciones de un dólar a $18 o 20.

 

Los importadores ya está valuando sus mercaderías con una reposición calculada cuando menos s $16, pero puede darse la situación a la inversa, y dejar a los especuladores patas para arriba. Otra vez, cuidado.

 

Macri ya anticipó que terminará con las retenciones sobre commodities tradicionales. (Queda lindo decir commodities ¿no? En idioma chanta: son mercaderías para exportar). Eso es un aviso. Salvo la soja para los demás habrá exportaciones sin restricciones, Métanle fierro, exporten.

 

Como los exportadores venían reteniendo sus commodities y están sin guita, pelearán con los compradores del extranjero sobre la base de un dólar libre, se pondrán de acuerdo y empezarán a vender con todo.

 

Como el Banco Central ya no podrá meter mano en el precio del dólar, los dólares de exportación que se venderán en la calle, van a parar automáticamente la supuesta corrida del dólar a $16, 18 o 20. Y con suerte, se mantendrá en 15. Si se mantiene. Cuidado con las especulaciones y los asesores de café.

 

Hay que aprender algo. Ni la inflación, ni el dólar, ni la evasión, ni el desempleo son el problema. Son solo indicadores. Son luces de alarma. No son la enfermedad, son la fiebre que nos está avisando que estamos enfermos.

 

El derrumbe del modelo de Kicillof, es inevitable. No importa quién viene atrás. El que venga, antes de comenzar a escribir su Política Económica deberá leer primero que es economía política y cómo funciona la macroeconomía.

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